Cómo una lesión cerebral traumática afecta su equilibrio y qué puede hacer la fisioterapia
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Los mareos y la inestabilidad después de una lesión cerebral traumática (TBI, por sus siglas en inglés) son síntomas reales con muchas causas posibles, a menudo superpuestas. La TBI puede afectar el oído interno, la visión, la sensibilidad o las vías cerebrales que integran esas señales. Como cada causa necesita un tratamiento diferente, el primer paso es identificar qué está provocando sus síntomas.
Cómo afecta la TBI su sistema de equilibrio
Su equilibrio depende de tres fuentes principales de información: el oído interno (sistema vestibular), la visión y las señales de posición que envían los músculos y las articulaciones. El cerebro combina esos datos para mantenerlo estable y permitirle ver con claridad mientras se mueve.

Una TBI puede alterar una o varias partes de ese sistema. Una posible causa es el vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB). Un golpe en la cabeza puede desplazar pequeños cristales de calcio hacia uno de los canales del oído interno. Esto suele causar episodios breves de sensación de giro al voltearse en la cama, mirar hacia arriba o agacharse.
El VPPB no es la única explicación. Los mareos después de una TBI también pueden estar relacionados con migraña, cambios en la presión arterial, problemas del cuello, dificultades con los movimientos oculares, efectos de medicamentos o lesiones en las vías cerebrales del equilibrio. Por eso, la recomendación clínica del Departamento de Defensa de 2026 propone una evaluación paso a paso en lugar de tratar a todos los pacientes de la misma manera.
La exposición a explosiones puede afectar las vías vestibulares, pero la evidencia no permite suponer un patrón único de lesión ni un tratamiento específico. Un estudio de 2022 evaluó a 77 veteranos con mareos crónicos después de una TBI leve, de exposición a explosiones o de ambas, y encontró diferentes alteraciones vestibulares y del equilibrio. Como los grupos de exposición se superponían, el estudio no pudo aislar el efecto de las explosiones.
Por qué es importante
Muchas personas mejoran durante los días o las semanas posteriores a una TBI leve, pero los mareos o la inestabilidad pueden persistir. Los síntomas pueden ser más difíciles de manejar cuando aparecen junto con dolor de cabeza o migraña, cambios auditivos o visuales, problemas de sueño, dolor o trastorno de estrés postraumático (TEPT). La presencia simultánea de estos síntomas no hace que el mareo sea menos real; hace más importante una evaluación completa.
El mareo persistente es un síntoma, no un diagnóstico. Saber si el problema principal es VPPB, debilidad vestibular, sensibilidad al movimiento visual, cambios en la presión arterial u otra causa ayuda al equipo de salud a elegir el tratamiento o la remisión adecuados.
Qué hace la fisioterapia
Un fisioterapeuta con formación en rehabilitación vestibular puede evaluar los movimientos oculares, el equilibrio, la marcha, el movimiento del cuello y la respuesta a cambios de posición de la cabeza o del cuerpo. Los hallazgos orientan el tratamiento, que puede incluir:
- Maniobras de reposicionamiento para el VPPB. Un profesional capacitado guía la cabeza y el cuerpo por una secuencia de posiciones para devolver los cristales desplazados a su lugar. Algunas personas necesitan repetir el tratamiento o recibir una nueva evaluación.
- Ejercicios de estabilidad de la mirada. Estos ayudan a mantener un punto enfocado mientras se mueve la cabeza. La cantidad y la frecuencia dependen del diagnóstico y de su respuesta.
- Habituación. La exposición cuidadosa y repetida a un movimiento específico que provoca síntomas puede reducir la sensibilidad con el tiempo.
- Práctica del equilibrio y la marcha. Las tareas aumentan de dificultad a medida que mejoran la seguridad y el control.
La evidencia es alentadora, pero limitada. Un metaanálisis de seis ensayos aleatorizados publicado en 2024 encontró que la rehabilitación vestibular redujo el mareo que reportaban los pacientes al terminar el tratamiento después de una TBI leve. No encontró una diferencia persistente en el mareo durante el seguimiento a los dos meses. Tampoco encontró una mejoría clara en el análisis combinado de una prueba de equilibrio. Esto respalda probar un tratamiento individualizado, no prometer una curación.
La guía conjunta de 2021 de VA (Departamento de Asuntos de Veteranos de EE. UU.) y del DoD (Departamento de Defensa de EE. UU.) también sugiere probar durante un periodo corto ejercicios vestibulares y propioceptivos específicos para los mareos persistentes o la pérdida de equilibrio después de una TBI leve. Si no hay mejoría a pesar de seguir el plan, la guía aconseja reevaluar la causa en vez de prolongar indefinidamente un tratamiento que no funciona.
Qué puede esperar
No existe un tiempo estimado de recuperación que sea confiable y válido para todas las personas después de una TBI. El plan debe corresponder a la causa probable, la gravedad de la lesión, las demás condiciones de salud, sus metas y su respuesta al tratamiento. Un profesional puede hacer seguimiento a los síntomas y la función, ajustar los ejercicios y remitirlo para una evaluación auditiva, visual, neurológica o médica cuando sea necesario.
La práctica en casa suele complementar la atención supervisada, pero una misma dosis de ejercicio no es adecuada para todos los diagnósticos. Pregunte cuáles ejercicios debe hacer, con qué frecuencia, qué aumento de síntomas es aceptable y cuándo debe suspenderlos e informar un cambio.
Cuándo buscar ayuda
Solicite una evaluación clínica si los mareos o la inestabilidad persisten, empeoran, limitan sus actividades diarias o provocan caídas o situaciones en las que casi se cae. Una pérdida auditiva repentina o que empeora con rapidez, especialmente en un solo oído, requiere valoración médica urgente. El desmayo o los síntomas que aparecen al ponerse de pie también requieren valoración médica.
Busque atención de emergencia de inmediato después de un golpe o una sacudida en la cabeza o el cuerpo si presenta dolor de cabeza que empeora, vómitos repetidos, convulsiones, confusión creciente, somnolencia inusual o dificultad para despertar, habla arrastrada, debilidad o entumecimiento, disminución de la coordinación o una pupila más grande que la otra. La dificultad repentina para ver, hablar, caminar o mantener el equilibrio también puede ser señal de un accidente cerebrovascular y requiere atención de emergencia.
Fuentes
- Guía de práctica clínica VA/DoD para el manejo y la rehabilitación de la TBI leve en etapa posaguda, versión 3.0, 2021
- Evaluación y manejo de mareos y alteraciones visuales después de una conmoción cerebral o una TBI leve, DoD TBI Center of Excellence, enero de 2026
- Eficacia de la terapia de rehabilitación vestibular para la TBI leve: revisión sistemática y metaanálisis, Journal of Head Trauma Rehabilitation, 2024
- Función vestibular y equilibrio en veteranos con mareos crónicos asociados con una TBI leve y exposición a explosiones, Frontiers in Neurology, 2022
- Síntomas asociados con alteración vestibular en veteranos con trastorno de estrés postraumático, PLOS ONE, 2016
- Síntomas de la TBI leve y la conmoción cerebral, CDC
- Signos y síntomas de accidente cerebrovascular, CDC